Cruzo sin fin el olvido
y allí te encuentro,
siento y comprendo la nostalgia,
el frío y la soledad.
Bailo con el recuerdo,
con tus apasionantes ojos,
y aun vivo con la imaginación
y tan placentero misterio.
No te miro, no te sonrío,
no me enfadas, no te vivo,
no te tengo.
Que grata y odiosa esta fascinante obsesión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario