viernes, 29 de julio de 2011

ÉL.

Me levantará con besos una mañana para ver el amanecer, sentados en una montaña alta dónde se verá el mar, dónde se oirán las olas encontrándose con las rocas por el viento, pero él me abrazará para que no sienta frío.
Podrá ver en mi mirada como me siento, aunque yo me oculte abrazada a mis rodillas.
Me sorprenderá diciendo que él también tiene una estrella, que el cielo le hace sentir libre, y si el cielo decide ponerse a llover en medio verano cuando quema el Sol, le demuestra que él puede vivir como sienta en cada momento.
Le gustará la poesía, pero muchos poemas no los interpretará como yo.
No dormirá si no tiene ganas aunque pase por su cabeza que tiene que madrugar, sabrá que en esta vida hay normas pero no siempre se tienen que cumplir, es más, no se esforzará para ser normal, porqué será diferente.
Me gustarán sus manos y como me acariciará el cuello bajando por la espalda con delicadeza, sentirá deseo con una mirada.
Me buscará para contarme que una mujer mayor que no la había visto nunca le ha dicho buenas noches y él sin entender bien porqué se a puesto feliz, mientras que yo le contaré que yo cuando saludo a alguien que no conozco es porque estoy feliz y sin querer transmites la felicidad a las otras personas, aunque no las conozcas, las personas somos espejos.
Será valiente, sabrá cuando tiene que escuchar, cuando podrá crear historias que inventar, sin maldad.
Me deseará y amará con locura, como yo a él, sabrá volar.


Aunque, el chico con el que sueño no existe y si no existe nunca moriré de amor.

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