viernes, 4 de abril de 2014

Filosofeando

Hoy, a pocos metros de la entrada de mi nuevo portal, ha salido mi vecina de la puerta. No le he saludado porque evidentemente ella no sabe que vivo allí y he pensado, si yo hubiera estado un metro más cerca y me hubiera visto poner la llave en el paño, seguramente hubieramos compartido un saludo cordial. Vaya tonteria, no? Me he dicho. Me pasa a menudo, pienso cosas absurdas que seguramente no me servirán de nada. Però he seguido con mis filosofias... Y és que en tan solo un metro, cien centímetros de distància, puede pasar algo completamente diferente.
Y seguia en mi mundo, pensando, mientras entraba en casa y me desvestia, y me decia... En el tren si té sientas en un sitio diferente puedes llegar a compartir miradas con ese moreno de ojos verdes penetrantes e imaginarte quién sabe con él.
Ya haciendo la comida, he recordado lo bonito que és tener a alguién a menos de un metro, a cm, compartiendo risas sinceras, miradas que hablan, abrazos que borran llantos y finalmente he acabado pensando en tí... Porqué? Necesito mil años para tener una explicación y siempre voy tarde, sí, me falta tiempo para pensar en tí.
He sonreido al recordar tus manos acariciando mi cintura y al pensar en tus ojos,  que siempre dudé de si me ocultaban algo de tí, aunque nunca me pude plantear qué, porqué al mirarte era feliz y cuando me sentia bién cometía el error de olvidarme de todo.
Lo más absurdo, e incluso irónico, és que sigo pensando en tí, recordando sentimientos que creo que no compartiré con nadie más. Engañandome con ilusiones de niña e intentando seguidamente volverme mujer y ser fuerte.
Lo siento, són mis últimos escritos que te recuerdan. No quiero dedicarte más tiempo, tú no me lo dedicaste a mi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario