Hoy me ha costado levantarme de la cama. He abierto los ojos y he estado minutos pensando en nada, sin rozar si quiera un motivo que me impulsara a reaccionar. En realidad llevo tiempo, llevo tiempo triste, constantemente triste, tiempo hechando de menos vivir. Días con esa presión que me abraza el tórax que se queda en el esófago y que no me deja respirar, siendo consciente que esa presión es dolor y aun siendo consciente no saber como hacer para que se desvanezca.
No es bueno bloquear las emociones, después te invaden el cuerpo y te impiden volar. Además, ya desconoces lo que realmente sientes, porque en su momento no te has permitido conocerte y ahora cuesta todo mucho más.
Cuando quieres a alguién más que a tu vida puedes olvidar quién eres, que sientes y que es lo qué te hace vivir. No puedes querer a alguién más que a ti, no puedes desvivirte, porque te agota, te mata por dentro y eso te impide sentir. El cuerpo te avisa, te grita, palpita el corazón a saltos, seguidamente se para, te impide respirar, te dice que te mueres y tienes que obligarte a racionalizar.
Este mundo te enseña a como bloquear las emociones, pero es bonito llorar, saber porque lloras y gritar y odiar por segundos, tan solo segundos, hacendo volar ese sentimiento para seguidamente sonreir, reirte de ti mismo y sentir que la felicidad se escampa, invade el pecho y brilla, brilla como mis ojos llenos de esperanza desviviendo por vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario