Sólo con 22,
Me he sentido destruida.
Sin amores que besar,
Sin fantasias en que pensar,
Sin pasión por explorar.
Odio me recorría,
En todo lo que vivía,
Sí... mi alma más pura, Gemía.
Qué puta realidad,
Qué vida más oscura,
Qué mierda humanidad.
Por suerte, ya se cura.
Sí, mi alma ya se cura.
Tres héridas la forman,
Dos de ellas profundas,
Pero se cierran con facilidad.
Con la misma suerte,
Se abren y sangran,
Pero ahora tengo fuerza
Y ganas de SANAR.
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