A lo lejos veo como el Sol me sorprende otra vez con su belleza, parecido a lo que siente el corazón al enamorarse, y así es como me confía al oído que volverá a salir mañana.
Oigo como el cielo grita, grita con feroz alegría o tristeza, depende de como yo me sienta o como necesite sentirme, y sus lágrimas me mojan la cara. Ahora sus nubes no se mueven porqué necesitan coger aire para serenarse. Ahora el cielo está totalmente escondido para no mostrar su cara, pero aun así no puede esconder su tristeza o pasión, le da vergüenza que le vean llorar, es parecido a mí, creo que por eso me gusta tanto admirar-lo y creerme que una pequeña parte forma parte de mí, me siento a gusto cuando lo admiro, cuando el olor que deja su lluvia me tranquiliza. Y se calma y ya no grita y se muestra lentamente otra vez, sin embargo ahora con un negro triste, oscuro, mas con pequeñas luces excesivamente brillantes, que las ilumina esa extraordinaria suerte, esa estrella que es todo, es esperanza y a pesar de que este oscuro, se ilumina sin querer mi sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario